Damas de Los Sagrados Corazones brindaron almuerzo a ancianos de albergue de San Pedro y de asilo de Casma

Además de realizar una encomiable y permanente labor social en favor de pacientes del hospital Regional que son de escasos recursos, el voluntariado femenino Los Sagrados Corazones no dejan de atender a personas de la tercera edad de hospicios.

 

Es así que las damas del grupo Uno llevaron alegría y momento de esparcimiento para los ancianos del albergue Los Maduritos de San Pedro a quienes brindaron un delicioso almuerzo de frejolada con refresco de maracuyá, además de mango y postre de mazamorra.

 

Dicho albergue es un espacio de la parroquia Santa Rosa del barrio San Pedro al que llegan ancianos necesitados de estímulo espiritual y alimentación.

 

"Gracias chicas del grupo uno, ustedes traen el agradecimiento de corazón de las personas del albergue  como del Padre Jaime. El agradecimiento fue muy emotivo para todas las integrantes de Los Sagrados Corazones" comentó al respecto la Presidente y fundadora de Los Sagrados Corazones, Elena Suárez de Muro.

 

Explicó que los alimentos llevados al mencionado hospicio de adultos mayores fueron costeados con los ingresos obtenidos de la actividad del pollito de la bondad.

 

Similar ayuda social la brindaron en el Asilo de Ancianos de Casma donde fueron recibidas con mucho entusiasmo y bulliciosa alegría de parte de los albergados.

 

Aqui la actividad estuvo a cargo del grupo seis con participación de la presidenta del voluntariado quien al igual de todas quedaron gratamente sorprendidas por tan emotiva y espontáneo recibimiento.

"Cuando entrábamos con nuestras ollas nos aplaudieron y felices repetían pepián, pepián, pepián, recordando el almuerzo anterior que llevamos pepián de gallina, aunque esta vez llevamos arroz acompañado de garbanzos guisados y su gallina al horno con su juguito lo que les gustó muchísimo porque estuvo riquísimo el almuerzo, ademas su jugo de maracuya con mango y su mazamorra morada" contó Suárez de Muro.

                              

Las damas dieron de comer a los ancianos y ancianas que no podían valerse por si misma experimentando una entrega que enriqueció su espíritu. 

 

"Quiero agradecer a Dios por poner en nuestro camino a tantas personas que verdaderamente necesitan y poder cumplir con nuestra misión. Y también agradecer a las personas que han colaborado de corazón con el Pollito de la Bondad, este es el resultado de esa acción" 

Escribir comentario

Comentarios: 0