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Vendió casa por presión de hijos y luego lo maltratan

Un septuagenario hombre viene pasando penurias y maltrato de parte de sus hijos después que le hicieran vender su casa que tenía en el distrito de Nuevo Chimbote y cuyo dinero duda que esté depositado en el banco.


Estas penurias la viene afrontando Alejandro Sánchez Castillo (75) después que vendiera su vivienda al valor de 280 mil soles habiendo distribuido este dinero entre su esposa con la que está separada hace 30 años y la otra mitad la depositaron en el banco.


En declaraciones a nuestro medio Sánchez Castillo dijo que después de la venta del inmueble sus hijos, y especialmente su hija Elsa Sánchez Huamán lo trata muy mal como si no fuera su padre.


"Vivo en la casa de mi hija pero me trata mal, solamente me da para mi menú, después me cierra el agua para no lavarme y estar sucio. Cuando le reclamó de mi plata de la casa me bota, muy mal me trata" agregó.


El maltrato su contra es de conocimiento de sus otros hijos pero no le llaman la atención a su hermana lo que le hace dudar sospechar de un comportamiento interesado hacia su hija y tendría que ver con los 100 mil soles que le quedó de la venta de su casa y que supuestamente están depositados en un banco.


Indicó que dicha cantidad de dinero fue retirada a pedido de su hija que lo convenció para poner un negocio, pero cuándo le pidió dinero para él le contestó que no le había dado nada.


"Yo quiero que me devuelvan mi dinero y yo mismo lo voy a depositar en un banco para que gane intereses y sacar de ahí para vivir, la forma como me maltratan me hacen pensar mal porque así no eran antes de la venta de mi casita" añadió Alejandro Sánchez.


Antes de la venta del inmueble le prometieron que lo cuidarían hasta sus últimos días cumpliéndole con sus necesidades de personas septuagenaria, sin embargo, no fue así y las cosas cambiaron radicalmente.


Sánchez Castillo se dirigió a la oficina del Ministerio de La Mujer que funciona en el segundo piso del Mercado de Peces, a la comisaría de Chimbote pero la respuesta que le dan son vagas e imprecisas y no siente que no es de gran ayuda en su propósito de no seguir recibiendo maltratos.


"Yo sigo en la casa de mi hija porque no tengo un lugar donde, ir por favor pido que me atiendan las autoridades" sentenció finalmente el septuagenario maltratado padre.


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